Una tarea medida de verdad vale más que una docena recordadas. El punto no es registrar tu día, es descubrir dónde se equivoca tu estimación.
Inícialo al empezar una tarea, márcalo en cada límite natural —cada página, cada correo, cada compilación— y para cuando termines. La lista de vueltas es el registro; el resumen muestra el segmento más rápido, más lento y medio.
Porque la mayoría de la gente se equivoca de forma sistemática en la misma dirección. Estimamos el trabajo y olvidamos la preparación, las interrupciones y el recoger, por eso todo tarda más de lo previsto. Medir una tarea una vez cambia el cálculo por un número, y la mayor pérdida de tiempo suele ser aquello que nadie puso en la estimación.
En cualquier cosa que quieras ver desglosada luego. Si una tarea tiene una parte lenta que te saca de quicio, marca en sus dos lados; los tiempos de segmento mostrarán cuánto del total come en realidad, que suele ser menos de lo que parece.
No. La lista de vueltas vive en la página y desaparece al recargar. Es deliberado: es una herramienta de medir, no una hoja de horas. Anota el número que importa antes de cerrar la pestaña.